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Qué es el Grooming y cómo hacerle frente

Educa a tus hijos sobre los tipos de acoso que existen en Internet para evitar graves consecuencias

¿Qué es el Grooming?…

No son pocas las ocasiones en las que, los adultos se hacen pasar por menores de edad en Internet con el propósito de establecer un contacto con niños y adolescentes para con posterioridad dar pie a una relación de confianza, luego llegará el control emocional y finalizará con el chantaje para fines sexuales. A esta práctica se le conoce como «Grooming», y tiene varios objetivos:

  • Explotación sexual y prostitución infantil
  • Producción de imágenes y vídeos de connotación o actividad sexual, bien destinado a consumo propio de pederastas o redes de abusos sexuales de menores.
  • La posibilidad de establecer un encuentro en persona con el menor y abusar sexualmente de él/ella.

Pongamos un ejemplo de Grooming…

Hacía tiempo que quedaban casi todas las tardes para chatear. Ana había conocido a Pedro a través de la Red Social Instagram y empezaron a hablar. Eran muy parecidos, los dos tenían 15 años, les gustaban los mismos libros, las mismas series e incluso las mismas películas. Fue fácil entablar amistad.

Ambos se gustaban y eso llevó a conversaciones más subidas de tono. De repente, un día, él le pidió entre bromas y risas que se levantara la camiseta delante de la webcam. A Ana le daba vergüenza, pero al final lo hizo (control emocional). Fueron unos segundos, se puso roja como un tomate y no podía con la risa, pero nunca imaginó los problemas que eso le traería posteriormente.

A la semana siguiente él volvió a sugerir que lo hiciera otra vez, pero ella se negó entre risasPedro enseguida respondió: ¡pues si no lo haces, enviaré el vídeo del otro día a todos! 

Ana se echó a reír, sin embargo, pero a los pocos segundos paró. Pedro le acababa de enviar el vídeo en el que ella se levantaba la camiseta (la había grabado para hacerle chantaje). No era una broma.

Grooming

¿Cómo sucede y cuáles son sus consecuencias?…

Habitualmente el contacto entre ambas partes comienza a través de algún servicio de Internet, preferentemente Redes Sociales, plataformas de juego o comunidades online. Son servicios muy utilizados por los menores y todos ellos tienen funcionalidades de chat para conversar.

El atacante suele utilizar el engaño para facilitar ese primer contacto, creando perfiles falsos con edades y gustos similares a los del menor, de manera que le resulte atractivo e interesante, para que acepte su solicitud de amistad. Puede llegar a proponerle seguir conversando en privado por mensajería instantánea o videollamada, como por ejemplo WhatsApp.

Una vez iniciada esa relación de amistad, ganarán confianza. El objetivo es hacer que el menor se sienta cómodo y comprendido, incluso puede que le convenza con algún regalo, físico o virtual (un móvil nuevo, dinero, saldo para hablar por teléfono o créditos para su videojuego favorito), o con la promesa de una relación perfecta.

El objetivo del atacante es obtener la confianza para que poco a poco puedan intimar, subir el tono de las conversaciones y conseguir que el menor baje la guardia, para que le confíe una imagen o vídeo comprometido, o algún secreto privado. El arma para el chantaje: una vez que tiene en su poder material para manipular al menor, le exigirá más imágenes y vídeos, o incluso llegar a un encuentro en persona. Si no cumple con sus deseos, le amenazará con hacer públicos todos esos contenidos comprometidos.

Las consecuencias pueden ser de diferente gravedad dependiendo del alcance del delito, aunque en cualquier caso, el riesgo de daños para el menor es alto:

  • Abuso y agresión sexual: la petición de imágenes o vídeos de carácter sexual es en sí mismo un abuso. Aunque a veces es el menor el que envía este contenido de forma “voluntaria”, manipulado en cualquier caso por parte del agresor, en otras ocasiones la víctima es chantajeada para que facilite los materiales comprometidos. En último término, el agresor podría llevar a cabo agresiones sexuales físicas comprometiendo la seguridad física y emocional del menor.
  • Ansiedad y depresión: entre las consecuencias psicológicas más habituales aparecen la ansiedad y la depresión, presentándose secuelas muy diversas en función del abuso, su duración, el apoyo recibido y otras variables.
  • Rendimiento académico, sociabilidad y afectividad: hacer frente a una situación de grooming afecta seriamente a todos los ámbitos de la vida del menor, desde daños a su autoestima y la confianza en sí mismo, hasta la disminución de la concentración y la atención en clase, o la pérdida de amistades. También puede aparecer desinterés por sus actividades de ocio favoritas o dificultades a la hora de relacionarse con otras personas, entre otros.

Debemos tener muy en cuenta que ante una situación de Grooming, las víctimas suelen ocultar esas consecuencias por dos tipos de sentimientos: vergüenza y culpabilidad.

Grooming 2

¿Cómo hacer frente al Grooming?…

  • Establecer unos hábitos de navegación seguros. Acordar unas normas de uso de Internet en casa favorecerá su responsabilidad y su seguridad al conectarse. Debemos establecer unos horarios de uso y cuál será el lugar para usar esos dispositivos, procurando que sean espacios comunes.
  • Extremar la precaución al conversar online. Para los menores, un desconocido puede dejar de serlo si ya han hablado un par de veces por Internet. Puede incluso que el atacante sea una persona que sí conocen en persona. Por ello, en cualquier conversación online debemos ser cautos a la hora de compartir nuestra información personal y mantenernos alerta: no todo es lo que parece.
  • Evitar prácticas de riesgo. En Internet es bastante fácil que alguien se haga pasar por quien no es. Por ello, es recomendable evitar prácticas como el sexting, así como no contactar o quedar con personas a las que no conocemos en persona. Siempre que alguien proponga un encuentro, comunicárselo a un adulto de confianza.
  • Ser conscientes del uso que hacen de la cámara del móvil o WebCam. Es necesario plantearnos si son suficientemente maduros para tener su propio móvil o dispositivo, con la responsabilidad que eso conlleva. Enviar fotos o realizar videollamadas es un riesgo sobre el que no siempre reflexionan, pueden producir un contenido comprometedor o íntimo sin que ellos sean conscientes de ello. Mientras no se estén usando, las cámaras deben estar tapadas, y sólo utilizarse de forma meditada y con precaución.
  • Comunicación y sensibilización. Hablar con naturalidad del amor y la sexualidad les ayudará a diferenciar las relaciones saludables de las que no lo son. Deben conocer con claridad cómo ocurre una situación de grooming y sus consecuencias para saber cómo protegerse. Además, una buena comunicación nos permitirá conocer sus hábitos en Internet y sus amistades online. Frente a un problema, podrán acudir a nosotros o a un adulto de referencia con el que se sientan cómodos.
  • Acompañamiento y supervisión. El acceso de los menores a Internet debe ser progresivo y contar con el respaldo de un adulto, para que aprendan poco a poco cómo utilizar las nuevas tecnologías de forma segura y responsable. Para los más pequeños, podemos además instalar sistemas de control parental en los dispositivos, para limitar su uso y supervisar su actividad.

Consejos…

Los menores deben saber que pueden acudir a los adultos de su confianza en busca de ayuda, ya que se trata de un problema de gravedad. Es el momento de transmitir al menor una actitud de seguridad y madurez para que se sienta protegido.

Ser prudentes y mantener la calma. Si el menor ha decidido dar el paso de contarnos lo que está sucediendo, debemos valorar el esfuerzo que eso supone y no dudar o cuestionar sus palabras. No culpabilizar a la víctima y reafirmar nuestro apoyo incondicional.

Recopilar Información. No hay que dejarse llevar por la situación o actuar irreflexivamente, es decir, debemos evitar el contactar con el acosador o borrar información (contenidos enviados, conversaciones, perfiles en redes sociales, etc.) ya que puede dificultar la resolución del problema o incluso agravarlo.

Nunca aceptar un chantaje. Si nos encontramos ante un agresor que tiene (o dice tener) alguna información sensible en su poder, nunca debemos ceder a la manipulación.

Denunciar los Hechos. Ante una situación de éste tipo de acoso, es imprescindible contactar con las Fuerzas y Cuerpos de seguridad. Es un delito complejo y ellos sabrán indicarnos los pasos que debemos seguir. Además, puede haber otros menores afectados por un mismo acosador: con nuestra denuncia nos implicaremos en su detención.

Solicitar Ayuda Psicológica. Las consecuencias pueden ser difíciles de afrontar, tanto para el menor como para su familia. El centro de salud y su centro educativo pueden ofrecer apoyo emocional y seguimiento si es necesario.

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